La fidelidad, tema principal del Congreso Mundial de Sacerdotes 2010

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Tomado de RomeReports

18 de agosto, 20009. La Congregación para el Clero ha anunciado algunos de los detalles del Congreso Mundial de Sacerdotes que clausurará el año sacerdotal el próximo verano en Roma.

Bajo el lema “fidelidad de Cristo, fidelidad del sacerdote”, este congreso pretende ser unos días de oración, testimonios y conferencias para todos los presbíteros que se inscriban en la página web que ha facilitado la Obra Romana para las Peregrinaciones, quien organiza el encuentro.

San Pablo Extramuros, Santa María la Mayor y San Pedro serán las basílicas que acogerán a los sacerdotes que acudan a la Ciudad Eterna durante los días 9, 10 y 11 de julio de 2010.
El último día del encuentro el Papa celebrará una Misa en la Basílica de San Pedro con la que se pondrá el broche de oro al año sacerdotal, clausurando así estos 365 días dedicados a ellos.
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San Juan Ma. Vianney: ejemplo para todos los sacerdotes del mundo

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Tomado de Romereports.com

4 agosto 2009. Se celebra el 150 aniversario de la muerte de San Juan María Vianney. Conocido como el cura de Ars, murió el 4 de agosto de 1859. Estuvo a punto de abandonar el seminario porque no conseguía aprender latín pero otro sacerdote le ayudó.

Antes de morir confesaba a 100.000 personas al año. En 1925 Pío XI lo proclamó santo y 150 años después de su muerte, Benedicto XVI lo ha puesto como ejemplo para celebrar el año sacerdotal.

Mons. Louis Menvielle
Congregación para el Clero

“Él ha sido lo que debe ser un sacerdote para el mundo: predicaba, anunciaba el Evangelio y nunca se cansaba de hablar de Dios. Intentaba ser santo, celebraba  la misa. Rezaba, confesaba e iba a buscar a la gente para que participase en todos los sacramentos de la iglesia”.

A San Juan María Vianney se le conoce por las horas que pasaba en el confesionario y sus homilías. Pero, además de todo eso, ayudaba mucho a los más pobres.

Mons. Louis Menvielle
Congregación para el Clero

“Intentaba conseguir dinero de todos los modos para dárselo a los pobres. Por eso vendía todo lo que tenía. Vendió su ropa, aunque la podía haber conservado. El incluso vendió sus dientes. Vendió cinco dientes por cinco francos cada uno”.

Después de ser aceptado por el pueblo que al inicio le rechazaba y cuando cientos de personas se acercaban hasta Ars para escucharle, apareció otro obstáculo. Esta vez era el demonio. Por las noches le movía la cama y provocaba un gran estruendo para no dejarle descansar.

Mons. Louis Menvielle
Congregación para el Clero

“Cuando se producían estos ruidos se alegraba mucho porque decía: ‘no es nada, sólo es el diablo que me avisa de que mañana vendrá un gran pecador a confesarse’”.

Pocos podían imaginar que el joven menos capacitado del seminario y el sacerdote de un pequeño pueblo de Francia podría llegar a ser un ejemplo para todos los sacerdotes del mundo.

La santificación es el centro del Año Sacerdotal

Tomado de Aciprensa

El Prefecto para la Congregación para el Clero, Cardenal Claudio Hummes, al presidir en Ars (Francia) la Misa solemne en la fiesta de San Juan María Vianney que hoy conmemora el 150º aniversario de su fallecimiento, señaló que al decretar el Año Sacerdotal, el Papa Benedicto XVI espera que el espíritu en el que ha de vivirse este año jubilar sea el de la santificación.

En el Santuario dedicado al Santo Cura de Ars y ante el Obispo de Belley-Ars, Mons. Guy Marie Bagnard, y numerosos sacerdotes y fieles llegados de toda Francia; el Cardenal Hummes destacó que la Iglesia “quiere decirle a los sacerdotes que da gracias a Dios por ellos, que los admira y los ama, los quiere sostener con su oración, los acompaña en su camino de fidelidad, les manifiesta su reconocimiento, los quiere ayudar concretamente y colaborar con ellos en su tarea pastoral”.

Tras explicar que los sacerdotes del mundo tienen una cita con el Santo Padre del 9 al 11 de junio de 2010 en el Congreso Internacional en Roma, el Cardenal Hummes resaltó el ejemplo del Santo Cura de Ars, cuya vida “es rica de enseñanzas. Él aparece como modelo sacerdotal por su vida de fe y oración constante, por su espiritualidad profunda y sólida, su penitencia, su humildad y pobreza, su modo de colocar la celebración de la Misa al centro de la vida parroquial, su infatigable y maravilloso ministerio del sacramento de la Confesión, su ministerio de la Palabra de Dios para la predicación y la catequesis, su amor por los pobres, su caridad pastoral que lo llevaba a encontrar a cada habitante de su parroquia para convertirlo y salvarlo“.

San Juan María Vianney, agregó el Cardenal, no quería perder a ninguno y no quería descansar sin antes haber visto a todos en la iglesia, asiduos y frecuentes en la recepción de los sacramentos”.

“Así también nosotros (los sacerdotes) –continuó– por el simple hecho de nuestra ordenación, estamos todos consagrados para participar en la misión universal del Hijo de Dios, Jesucristo. Es nuestro ser sacerdotal y misionero. Con la exigencia de adaptarnos a las necesidades específicas de nuestra época, somos ‘enviados’ para anunciar la Buena Nueva a todos los hombres, en particular, como hizo el Cura de Ars, a todos los bautizados que se han alejado de la luz de la fe, comenzando por los más pobres”.

Tras señalar que el sacerdote no puede limitarse a su templo parroquial sino que debe salir de él para buscar a los fieles, el Prefecto de la Congregación para el Clero subrayó la importancia de atenderlos en el Sacramento de la Confesión porque “todavía hoy, ciertamente, nuestros contemporáneos buscan el perdón, la paz interior, la reconciliación con Dios y el prójimo, pero con frecuencia no encuentran a la persona que pueda indicarles el camino o que los comprenda en la confesión. Es verdaderamente un ministerio esencial de todo sacerdote”.

Al finalizar su homilía, el Cardenal Hummes invitó a los presentes “a hacer de vuestras familias verdaderas iglesias domésticas, focos ardientes de fe y amor, en donde se rece juntos. No tengan temor si el Señor elige a uno de vuestros hijos para hacerlo sacerdote. Osen en cambio pedirle al Señor la gracia de una vocación sacerdotal en vuestra familia“.