Oración a Jesucristo

Jesús justísimo,
tú que con singular benevolencia me has llamado,
entre millares de hombres,
a tu secuela y a la excelente dignidad sacerdotal,
concédeme, te pido, tu fuerza divina
para que pueda cumplir en el modo justo mi ministerio.

Te suplico, Señor Jesús de hacer revivir en mí, hoy y siempre,
tu gracia, que me ha sido dada por la imposición de las manos del obispo.

Oh médico potentísimo de las almas,
cúrame de manera tal que no caiga nuevamente en los vicios
y escape de cada pecado y pueda complacerte hasta mi muerte.

Amén.

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