El Papa ante los restos del Padre Pío

22 de Junio, 2009. Benedicto XVI visitó la tumba de uno de los santos más conocidos del siglo XX, el Padre Pío.
El Papa rezó unos momentos ante los restos del Padre Pío, y ante la reliquia de su corazón.

Además, Benedicto XVI visitó la celda número 1 de este convento de frailes capuchinos, el lugar en el que murió el santo en el año 1968.

Fue durante la visita de un día a San Giovanni Rotondo, la ciudad de San Pío. Benedicto XVI también celebró allí una Misa a la que acudieron unas 50 mil personas.

El Papa destacó que el Padre Pío comprendía perfectamente los sufrimientos de los hombres porque fue una persona de profunda fe. Por eso mismo, advirtió a los religiosos y devotos del santo que no conseguirán vivir la auténtica caridad si no son personas de intensa oración.

Benedicto XVI
El Padre Pío ha tenido que luchar sobre todo, no contra enemigos terrenos sino contra el espíritu del mal. Las mayores tempestades que lo amenazaban eran los asaltos del diablo, y de ellos se defendía con la “armadura de Dios” y con el “escudo de la Fe”.

Además, en este lugar en el que todo habla de la vida y de la santidad del Padre Pío, el Papa propuso a este santo como modelo para el Año Sacerdotal. Un ejemplo de oración, de cercanía a las personas y de generosidad, ya que pasaba la mayor parte del día en el confesionario, para confesar a quienes acudían al convento.

Si quieres conocer un poco más de San Pío de Pietrelcina:

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Oración a Jesucristo

Jesús justísimo,
tú que con singular benevolencia me has llamado,
entre millares de hombres,
a tu secuela y a la excelente dignidad sacerdotal,
concédeme, te pido, tu fuerza divina
para que pueda cumplir en el modo justo mi ministerio.

Te suplico, Señor Jesús de hacer revivir en mí, hoy y siempre,
tu gracia, que me ha sido dada por la imposición de las manos del obispo.

Oh médico potentísimo de las almas,
cúrame de manera tal que no caiga nuevamente en los vicios
y escape de cada pecado y pueda complacerte hasta mi muerte.

Amén.

Oración para Sacerdotes

Dios omnipotente, que Tu gracia nos ayude para que nosotros,
que hemos recibido el ministerio sacerdotal,
podamos servirte de modo digno y devoto,
con toda pureza y buena conciencia.

Y si no logramos vivir la vida con mucha inocencia,
concédenos en todo caso el llorar dignamente el mal que hemos cometido,
y de servirte fervorosamente en todo con espíritu de humildad
y con el propósito de buena voluntad.

Por Cristo, nuestro Señor.

Amén.

Oración del Sacerdote

Señor, Tú me has llamado al ministerio sacerdotal
en un momento concreto de la historia en el que,
como en los primeros tiempos apostólicos,
quieres que todos los cristianos,
y en modo especial los sacerdotes,
seamos testigos de las maravillas de Dios
y de la fuerza de tu Espíritu.
Haz que también yo sea testigo de la dignidad de la vida humana,
de la grandeza del amor y del poder del ministerio recibido:
Todo ello con mi peculiar estilo de vida entregada a Ti
por amor, sólo por amor y por un amor más grande.
Haz que mi vida celibataria
sea la afirmación de un sí, gozoso y alegre,
que nace de la entrega a Ti
y de la dedicación total a los demás al servicio de tu Iglesia.
Dame fuerza en mis flaquezas y también agradecer mis victorias.
Madre, que dijiste el sí más grande y maravilloso de todos los tiempos,
que yo sepa convertir mi vida de cada día en fuente de generosidad y entrega,
y junto a Ti, a los pies de las grandes cruces del mundo,
me asocie al dolor redentor de la muerte de tu Hijo
para gozar con Él del triunfo de la resurrección para la vida eterna.

Amén

TE AMO, OH MI DIOS

Autor: San Juan María Vianney

Te amo, Oh mi Dios.
Mi único deseo es amarte
Hasta el último suspiro de mi vida.

Te amo, Oh infinitamente amoroso Dios,
Y prefiero morir amándote que vivir un instante sin Ti.

Te amo, oh mi Dios, y mi único temor es ir al infierno
Porque ahí nunca tendría la dulce consolación de tu amor,
Oh mi Dios,
si mi lengua no puede decir
cada instante que te amo,
por lo menos quiero
que mi corazón lo repita cada vez que respiro.

Ah, dame la gracia de sufrir mientras que te amo,
Y de amarte mientras que sufro,
y el día que me muera
No solo amarte pero sentir que te amo.

Te suplico que mientras más cerca estés de mi hora
Final aumentes y perfecciones mi amor por Ti.

Amén.

ORACIÓN POR LOS SACERDOTES

Señor Jesús, presente en el Santísimo Sacramento,
que quisiste perpetuarte entre nosotros
por medio de tus Sacerdotes,
haz que sus palabras sean sólo las tuyas,
que sus gestos sean los tuyos,
que su vida sea fiel reflejo de la tuya.
Que ellos sean los hombres que hablen a Dios de los hombres
y hablen a los hombres de Dios.
Que no tengan miedo al servicio,
sirviendo a la Iglesia como Ella quiere ser servida.
Que sean hombres, testigos del eterno en nuestro tiempo,
caminando por las sendas de la historia con tu mismo paso
y haciendo el bien a todos.
Que sean fieles a sus compromisos,
celosos de su vocación y de su entrega,
claros espejos de la propia identidad
y que vivan con la alegría del don recibido.
Te lo pido por tu Madre Santa María:
Ella que estuvo presente en tu vida
estará siempre presente en la vida de tus sacerdotes.

Amén

Oración Oficial del Año Sacerdotal

Autor: Papa Benedicto XVI

Señor Jesús, en San Juan María Vianney Tú has querido dar a la Iglesia la imagen viviente y una personificación de tu caridad pastoral.

Ayúdanos a bien vivir en su compañía, ayudados por su ejemplo en este Año Sacerdotal.

Haz que podamos aprender del Santo Cura de Ars delante de tu Eucaristía; aprender cómo es simple y diaria tu Palabra que nos instruye, cómo es tierno el amor con el cual acoges a los pecadores arrepentidos, cómo es consolador abandonarse confidencialmente a tu Madre Inmaculada, cómo es necesario luchar con fuerza contra el Maligno.

Haz, Señor Jesús, que, del ejemplo del Santo Cura de Ars, nuestros jóvenes sepan cuánto es necesario, humilde y generoso el ministerio sacerdotal, que quieres entregar a aquellos que escuchan tu llamada.

Haz también que en nuestras comunidades –como en aquel entonces la de Ars– sucedan aquellas maravillas de gracia, que tu haces que sobrevengan cuanto un sacerdote sabe ‘poner amor en su parroquia’.

Haz que nuestras familias cristianas sepan descubrir en la Iglesia su casa –donde puedan encontrar siempre a tus ministros– y sepan convertir su casa así de bonita como una iglesia.

Haz que la caridad de nuestros Pastores anime y encienda la caridad de todos los fieles, en tal manera que todas las vocaciones y todos los carismas, infundidos por el Espíritu Santo, puedan ser acogidos y valorizados.

Pero sobre todo, Señor Jesús, concédenos el ardor y la verdad del corazón a fin de que podamos dirigirnos a tu Padre celestial, haciendo nuestras las mismas palabras, que usaba San Juan María Vianney:

‘Te amo, mi Dios, y mi solo deseo es amarte hasta el último respiro de mi vida.
Te amo, oh Dios infinitamente amable,
y prefiero morir amándote antes que vivir un solo instante sin amarte.
Te amo, Señor, y la única gracia que te pido es aquella de amarte eternamente.
Dios mío, si mi lengua no pudiera decir que te amo en cada instante,
quiero que mi corazón te lo repita tantas veces cuantas respiro.
Te amo, oh mi Dios Salvador, porque has sido crucificado por mí,
y me tienes acá crucificado por Ti.
Dios mío, dame la gracia de morir amándote y sabiendo que te amo’.

Amén.